10.9.12

Book Blog, día 1


Este es el año de los proyectos. No proyectos muy grandes, porque después de veinticinco años evitándolos, se debe comenzar de forma deliberadamente lenta. Algunos de los proyectos no han funcionado tan bien como podría haber esperado, pero eso no evita que siga intentando y es precisamente eso lo que tomo como señal de que finalmente le estoy agarrando ritmo a esto de hacer cosas.

El asunto es que estoy proyectando. Uno de esos proyectos es escribir de forma profesional. Supongo que nunca es demasiado tarde para encontrar tu propia voz literaria y todo eso. Es algo que siempre quise hacer, pero que además tiene el valor agregado de ser un generador de hábitos y de disciplina, dos cosas que necesito con urgencia. Así que, por ese lado, todo va bien.

Ahora bien, qué manifestación debe tomar ese proyecto es otra historia. No me atreví a plantearme como meta el escribir ficción, y la no-ficción requiere investigación y preparación previa que no va de la mano con mi actual falta de disciplina y hábitos productivos. ¿Y qué me queda entonces? ¿Corriente de la consciencia? Dios sabe que lo que menos necesito en la vida es otra oportunidad para barbotear ideas a medio realizar, la mayoría de ellas sobre qué estoy sintiendo, qué sentí hace veinte años o qué impide que sienta de forma distinta. Y Dios también sabe (que no creo mucho en él, pero) que si me siento a escribir sólo para mí, lo más probable es que derive en corriente de la consciencia egocéntrica.

SO, ya sé como no escribir. Y la única otra opción que se me ocurrió fue escribir de manera pública, consistente, medianamente personal pero siempre buscando una redondés en las ideas y una lógica y coherencia en la presentación. Mi mundo de ideas es pequeño, así que eso se reduce únicamente a algo que conozco, admiro y he deseado hacer por años: un book blog. Este book blog.

Psst, para que no digan que no soy ambiciosa, expandí la idea de escribir sobre libros a otros proyectos personales: acostumbrarme a escribir en inglés y expandir mis redes sociales. ¿Y qué significa eso? Voy a bloggear en inglés.
4.9.12

Consumismo bibliófilo


NOTA: este post debí haberlo publicado en junio de este año. Creo que me quedé dormida mientras escribía, o algo pasó volando por mi ventana y me desconcentré. Todo es posible.

Uhm, NOTA 2: Esto no es atribuible a mi experimento con posts que tomen 25 minutos en escribirse. Todavía no escribo ese.

NOTA 3: Sorry por la calidad de la foto. Fue lo mejor que pude hacer considerando que me las arreglé para sacarla sin moverme de la cama.


Hoy salí a la calle con un billete de diez mil pesos (más o menos US$20) y volví sin ese billete, pero con TODOS estos libros:


Libros de misterios y detectives:
A Lesson In Secrets, de Jacqueline Winspear
The Red House Mystery, de A.A. Milne
y tres más de Ngaio Marsh: Colour Scheme, Dead in a White Tie y Swing, Brother, Swing.

Libros que compré porque sí:
Elizabethan Drama, editado por John Gassner (que compré sólo por Doctor Faustus, tururú~)
The Beautiful and Damned, de Francis Scott Fitzgerald

Jane Smiley made me do it:
(Libros que compré únicamente porque Jane Smiley los mencionaba -a ellos o a sus autores- en 13 Ways of Looking at the Novel)
(The Beautiful and Damned casi va en esta categoría, pero habría comprado algo de F. Scott Fitzgerald de cualquier modo)
Good Faith, de Jane Smiley (¡JA!)
The Mill on the Floss, de George Eliot
The Death of the Heart, de Elizabeth Bowen

Jane Smiley made me do it, pero yo me volví loca sin ayuda de nadie:
Dinner at the Homesick Restaurant, de Anne Tyler
Saint Maybe, de Anne Tyler
The Amateur Marriage, de Anne Tyler (en DOS ediciones, porque mi consumismo no conoce límites)
A Patchwork Planet, de Anne Tyler
Breathing Lessons, de Anne Tyler
1.8.12

Depresión estacional


Ah, chucha. No había cachado que llevaba tanto tiempo mal-conectada. Mirando las fechas de este blog, fines de junio fue la última vez que intenté escribir algo y ahí ya llevaba un par de semanas medio depre. Huh.

No es que exista una conexión real entre escribir y sentirse estable anímicamente (pregúntenle a cualquiera de esos escritores suicidas... o no.) Pero cada día que me senté a escribir, aunque no lo publicara, fue un día estable. O, al menos, un día en que fui capaz de organizar mis actividades de modo tal que escribir fuese posible. Este último mes ha sido casi tiempo muerto, entre frío y resfríos y un período de Gran Apatía, reemplazado aveces por períodos de Gran Obsesión Por Cosas Objetivamente Inútiles.

Como sea, ya está pasando. Recordar que utilizaba internet para algo más que jugar apáticamente en Facebook es el primer paso.
18.6.12

Dinner at the Homesick Restaurant


Estaba leyendo opiniones sobre este cuestionario en el que ciertos autores famosos responden si insertan símbolos literarios en sus novelas a propósito y si están de acuerdo con que los lectores hagan sus propias interpretaciones. Lo pueden leer acá.

Dentro del debate
11.6.12

Un día marrón


No había cachado hasta ahora el nivel de energía positiva que he mantenido por las últimas dos semanas. No cumplí con todo lo que me prometí hacer, pero tenía las intenciones y el ánimo y, de algún modo, eso bastó. Hoy, en cambio...

¿Me pregunto si será el clima? La semana pasada tuvo mañanas escarchadas, pero un sol radiante (si bien no particularmente cálido) a medio día y muchos colores limpios. El sábado y ayer y hoy han sido, en contraste, opacos y fríos y he estado de un humor espantoso.

No sé. Me siento desconectada de todo lo que hago. En un intento por levantarme el ánimo, leí el capítulo de Dinner at the Homesick Restaurant que estaba guardando para la noche, pero ni siquiera eso resultó como esperaba.

***

Como nota positiva, cómo me gusta el disco en vivo de Rufus Wainwright. Tan, tan adorable.
 

Copyright © 2011 Una pinaza color borravino. All Rights reserved
RSS Feed. This blog is proudly powered by Blogger. Design by dzignine based on Minima-White code frameworks