El asunto es que estoy proyectando. Uno de esos proyectos es escribir de forma profesional. Supongo que nunca es demasiado tarde para encontrar tu propia voz literaria y todo eso. Es algo que siempre quise hacer, pero que además tiene el valor agregado de ser un generador de hábitos y de disciplina, dos cosas que necesito con urgencia. Así que, por ese lado, todo va bien.
Ahora bien, qué manifestación debe tomar ese proyecto es otra historia. No me atreví a plantearme como meta el escribir ficción, y la no-ficción requiere investigación y preparación previa que no va de la mano con mi actual falta de disciplina y hábitos productivos. ¿Y qué me queda entonces? ¿Corriente de la consciencia? Dios sabe que lo que menos necesito en la vida es otra oportunidad para barbotear ideas a medio realizar, la mayoría de ellas sobre qué estoy sintiendo, qué sentí hace veinte años o qué impide que sienta de forma distinta. Y Dios también sabe (que no creo mucho en él, pero) que si me siento a escribir sólo para mí, lo más probable es que derive en corriente de la consciencia egocéntrica.
SO, ya sé como no escribir. Y la única otra opción que se me ocurrió fue escribir de manera pública, consistente, medianamente personal pero siempre buscando una redondés en las ideas y una lógica y coherencia en la presentación. Mi mundo de ideas es pequeño, así que eso se reduce únicamente a algo que conozco, admiro y he deseado hacer por años: un book blog. Este book blog.
Psst, para que no digan que no soy ambiciosa, expandí la idea de escribir sobre libros a otros proyectos personales: acostumbrarme a escribir en inglés y expandir mis redes sociales. ¿Y qué significa eso? Voy a bloggear en inglés.


0 comments:
Publicar un comentario