8.6.12

A estas alturas no me hago ilusiones. Estoy segura que voy por la calle con "Anne Tyler, dame un hijo" tatuado en la frente. No sé cómo termina Dinner at the Homesick Restaurant y ya lo amo. Culpo casi totalmente a Jane Smiley por esto. Ella es la que habló tan bien de la forma en que Anne Tyler retrata vidas simples como si mereciesen ser retratadas. Y tiene razón, por supuesto que tiene razón, aunque supongo que parte del goce que estoy sacando del libro depende de una disposición previa a los halagos de Jane Smiley. Me gusta leer sobre personas comunes y corrientes a quienes la vida les pasa de cerca, pero nunca afecta. Como Cranford, aunque Elizabeth Gaskell apenas roza la superficie de lo plano de las vidas de esas señoras. Los personajes de Dinner at the Homesick Restaurant son tan tridimensionales que una podría encontrarlos caminando por la calle cualquier día de estos.

Como sea, no era eso lo que venía a escribir.

Puede que mientras lea me deleite en la normalidad de los personajes, y eso se lo debo a una mezcla de mi propio gusto y de la recomendación de Jane Smiley, y que gracias a eso mismo ahora soy capaz de detenerme frente a algo que me parezca un logro narrativo que antes habría dado por sentado, pero... pero... OK, basta de intentar explicarlo en mis propias palabras, sólo lean esto:

It seemed that everything she said carried, for him, the echo of their mother. She saw him stiffen. She knew exactly what he was thinking. “How are you fixed for money?” he would ask her. “You need a few new dresses?” She would say, “No, thanks, Cody, I’m fine”—really meaning it, needing nothing; but she saw, from his expression, what he had understood her to say: “No, no,” in Pearl’s thin voice, “never mind me …” She could not straighten his tie, or compliment his suit, or inquire about his present life without setting up that guarded look in his face. It made her feel unjustly accused. Did he really imagine she would be so domineering, or reproachful, or meddlesome? “Look,” she tried once. “Let’s start over. I didn’t intend what you think I intended.” But his wary, sidelong glance told her that he suspected even this. There was no way to cut themselves out of the tangle. She let him leave.

He visto esa mirada. He sido esa persona intentando aclarar la situación sin ser capaz de conseguirlo, porque la otra persona sólo ve peticiones disfrazadas de comentarios estoicos. Y mientras lo leía me maravillaba, porque qué clase de persona es capaz de notar esos detalles y explicarlos tan bien, que se lean tan creíbles, la forma en que sus personajes pueden estar tan conscientes de lo que está sucediendo y aún así ser incapaces de comprenderse unos a otros. Es magia. Cómo lo hizo?

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